- A que no haces reír a ese burro.
- A que lo hago, pero vengan esos euros.
El tipo se acercó al burro, le habló en la oreja y el burro empezó a reírse a carcajadas.
- Ves, ya lo hice reír.
- A que no lo haces llorar.
- A que lo hago llorar, pero vengan más centavitos.
De nuevo se acercó al burro, le habló en la oreja, así, se agachó y el burro lloró desconsoladamente.
- Oye, pero ¿cómo lo hiciste reír?
- Le dije que mi sexo era más grande que el de él. Y rio pues no me creyó.
- Y, ¿cómo lo hiciste llorar?
- Pues, se lo enseñé.

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