Un viejo adagio gnosti te autvn (nosce te ipsum) "Conócete a ti mismo" se remonta a escritos antiguos de Heraclio, Esquilo, Herodoto y Píndaro, y surge como una invitación a reconocerse mortal y no dios.

Esta inscripción, como no sabían bien a quien atribuírsela, se la colgaron a los siete sabios, como si hubieren quedado para inaugurar juntos en el frontispicio del templo de Delfos, en cualquier caso es una cita clásica del pensamiento griego que sentó bases, ya que en tiempos posteriores muchos pensadores han reflexionado sobre ella con variados matices siguiendo el ejemplo de Sócrates y Platón. La sabiduría de Occidente comienza, en su vertiente filosófica, con este pensamiento, intentando alejarse de adivinanzas y supersticiones.

En psicología, yo o ego (del latín), se define como la unidad dinámica que constituye el individuo consciente de su propia identidad y de su relación con el medio; es, pues, el punto de referencia de todos los fenómenos físicos.

El yo es un término difícil de definir dadas sus diferentes acepciones. A lo largo de la historia su definición se ha relacionado con otros términos como psique, ser, alma o conciencia. Pero una aproximación académica exigiría hacer precisiones según la disciplina desde la que se enuncie. El estudio del yo puede decirse que abarca disciplinas de orientación biológica, (psicobiología, neurobiología, Neuropsicología, etc) tanto como disciplinas de corte filosófico y humanista. El término yo, desde una aproximación académica, se relacionaría con términos como conciencia y cognición. Conócete a ti mismo. gnosti te autvn (nosce te ipsum).

La frase "conócete a ti mismo" puede referirse, en extensión, al ideal de comprender la conducta humana, moral y pensamiento, porque en última instancia comprenderse uno mismo es comprender a los demás también y viceversa. Sin embargo, los filósofos griegos pensaban que no se podía comprender el espíritu humano completamente, así que hubiera sido casi inconcebible conocerse completamente. Por tanto, la frase puede referirse a un ideal menos ambicioso, tal como conocer sus propios hábitos, moral, temperamento, habilidad de manejar la ira y otros aspectos de la conducta humana con la cual luchamos diariamente.

En latín, el aforismo se presenta como nosce te ipsum.

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Dentro del espejo

Hay un tipo dentro del espejo que me mira con cara de conejo ¡Oye, tú! tú que me miras.
Oye tú, no te acerques demasiado, busco pelea y estás a mi lado. De un puñetazo me cargo el espejo, le rompo los dientes a cara de conejo.
Hay un tipo dentro del espejo que me mira con cara de conejo

Sintoniza con Cara Conejo

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