Un mal conductor, ¿nace o se hace? Un reciente estudio asegura que nace, sin embargo, la experiencia y los datos de siniestralidad apuntan en una dirección radicalmente opuesta.

Hasta hace muy poco toda la evidencia científica parecía demostrar que un individuo se convierte en un mal conductor con el paso del tiempo. Sin embargo, un reciente estudio realizado por la Universidad de California-Irvine asegura que son determinados genes los que condicionan el comportamiento errático al volante de las personas que los poseen.


Los neurólogos estadounidenses responsables del estudio llegaron a esta conclusión mientras observaban las habilidades motoras de unos sujetos; comprobaron que algunos de ellos realizaban las tareas propuestas de peor manera y que, además, olvidaban con mayor facilidad las pautas que les habían dado.

Los que no coordinaban correctamente tenían en común una proteína en sus genes denominada BDNF (Brain-derived neurotrophic factor). Sin embargo, este gen no es del todo malo ya que protege a los estos “malos conductores genéticos” de enfermedades degenerativas como el Parkinson.



Respeto
Aunque el estudio tiene una base científica innegable, los responsables de este descubrimiento aseguran que estos genes sólo condicionan en una pequeña parte el comportamiento al volante y sólo en determinadas personas. Por otro lado, y en contra de las teorías de que los malos conductores nacen, multitud de expertos, basándose en la experiencia y en los datos de siniestralidad, afirman que los malos conductores “se hacen”.

Muchos accidentes no se originan por una falta de pericia a los mandos del coche, sino por la falta de respeto hacia otros conductores… pequeñas rencillas o piques que llevan a un automovilista a adelantar en zonas arriesgadas al “lento” que va delante; aceleraciones o frenadas bruscas buscando huecos en los atascos, “porque esta fila va más lenta que aquella”; piques entre mi coche y el tuyo, “a ver cuál es el más deportivo”, etc.






Educación
La solución a este problema es clara: educación y el respeto. Las autoridades de tráfico se pueden empeñar en concienciar mediante las sanciones a los malos conductores, pero la vertiente educativa no puede ser sólo responsabilidad de la administración, sino que es un tema que atañe a toda la sociedad, desde la familia hasta las autoridades, pasando por los maestros y los iguales… Es, por así decirlo, un tema cultural.

Cruzar un semáforo cerrado para los peatones en determinados países (los nórdicos, sobre todo) es motivo de recriminación inmediata de los propios ciudadanos a sus iguales. De esta forma, los usuarios están bien educados y prevenidos y evitan, en la medida de lo posible, hacer caso omiso al semáforo. De este modo, dan buen ejemplo a los más pequeños, que reproducirán la buena conducta. En otros países, entre ellos España, esta actitud ni se entiende ni, mucho menos, se comparte.



Faltas de respeto al volante
Los datos de accidentalidad en España hablan por sí solos: el 66 por ciento de los accidentes fueron provocados por infracciones a la norma, es decir, por faltar al respeto a otros conductores y a uno mismo. Así, un 30% de los accidentados superaban la tasa de alcohol u otras drogas permitidas, un 22% de los fallecidos no llevaban abrochado el cinturón de seguridad y un 14% de los accidentes fueron causados por una velocidad inadecuada (tanto mayor o menor a la recomendada).



Afortunadamente hay loables iniciativas para aumentar el nivel de la educación vial en España. Los clubes de automovilistas y algunas firmas de coches se vuelcan en escuelas itinerantes o permanentes para que los más pequeños crezcan en un ambiente de seguridad vial mejor que en el que crecieron sus padres. Para combatir los hábitos negativos de los conductores mayores también hay escuelas de conducción, en las que se dan pautas para corregir malas prácticas y para evitar que el manejo del vehículo sea causante de posibles accidentes.

Escuelas para niños:
- Attitudes
- Skoda(en checo y en inglés)
- RACE

Y para mayores:
- RACC
- Luis Climent
- Bercimuel

No soy mal conductor, tan sólo tengo malos genes

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Dentro del espejo

Hay un tipo dentro del espejo que me mira con cara de conejo ¡Oye, tú! tú que me miras.
Oye tú, no te acerques demasiado, busco pelea y estás a mi lado. De un puñetazo me cargo el espejo, le rompo los dientes a cara de conejo.
Hay un tipo dentro del espejo que me mira con cara de conejo

Sintoniza con Cara Conejo

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